viernes, 2 de marzo de 2007

La capital



Considero que una de las mejores decisiones que pude tomar en lo que llevo de vida es el haberme ido a estudiar a Santiago. Ya no solo por lo bonito de estudiar una carrera (que en mi caso, y el de muchos otros supongo, está siendo la parte menos útil de estos tres años que llevo siendo universitaria), sino por todo lo que te supone a mayores. Conocer gente, saber convivir y afrontar los problemas un poquito más lejos de papá y mamá (el primer paso para la independencia...). Es una de las etapas de las que todo el mundo se acuerda: "ayyy cuando yo era estudiante!". Y si es así, por algo será.
Pero ya no hablo solo de la decisión de irme de casa para continuar mis estudios, sino de escoger, precisamente, Santiago. Y es que (más de una vez y más de 9834734 veces conté esta historia...) es especial. LLegar los domingos de Coruña, bajar en la estación y caminar hasta donde yo vivo, en el Campus Norte, es una experiencia que merece ser contada. Al llegar al Café Derby, el cemento y aluminio de los nuevos edificios de la ciudad, se transforman en piedra y lo que era el ruido de los coches y el piruri de los semáforos contando los segundos que te quedan para cruzar la calle (lo que por otra parte me supone un estrés terrible...), pasa a convertirse en un sonido lejano. Solos yo y el arrastrar de las ruedas de mi maleta.
Así, por todas esas calles y plazas: Rúa Nova, Plaza do Toural, Platerías... Hasta llegar a la Plaza del Obradoiro que se convierte en la estampa más bonita de todo Santiago. LLuvia, niebla, la Catedral iluminada, las parejas por la calle y el hombre del arpa tocando la melodía de todos los domingos... Reconozco que me he enamorado de esta ciudad y de todas y cada una de las experiencias que he vivido en ella.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ainsssss.... yo que pensaba que estabas más enamorada de mí que de Santiago!!!! XDDD
Viva la capital!!!!!!!!!! (aunk a mí tb me guste Galeras y el Hospital Viejo y no sólo el Obradoiro XD)
Bikiñossssssssssss

Anónimo dijo...

estou segura de que namorarse de Santiago é a cousa máis fácil do mundo. porque é geniaaaal. eu tamén considero un acerto a decisión de vivir en Santiago durante estes tres anos, aínda que os motivos que me levasen alí non foran tan acertados, je,je. ++++++++++++besos.