
Allí era a donde iba la gente a morir. Una vez que el alma se separaba del cuerpo, lo enterraban a uno y su alma se alargaba al otro mundo. Willy había insistido sobre eso durante las últimas semanas, y en la mente del perro ya no cabía duda de que el otro mundo era un sitio que existía de verdad. Se llamaba Tombuctú, y por lo que Míster Bones podía colegir, se encontraba en medio camino de algún desierto, lejos de Nueva York y de Baltimore, lejos de Polonia y de cualquier otra ciudad que hubiesen visitado a lo largo de sus viajes. En un momento dado, Willy lo describió como un "oasis de espíritus". En otro momento dijo:
- Donde termina el mapa del mundo, es donde empieza Tombuctú.
Tombuctú. Paul Auster.
He llorado. También con la literatura. Este es un ejemplo de un libro que me hizo llorar. La historia de Willy Christmas y su perro Míster Bones.
2 comentarios:
qué bonito emocionarse con libros así...
me encanta Paul Auster... El palacio de la luna e La invención de la soledad... ya sólo los títulos me parecen geniales.
El último que leí fue el de Fantasmas, libro que comienza siendo policíaco para pasarse después a la metafísica... es una rayada pero de las buenas...
me gustó mucho... antes ya había leido El libro de las ilusiones... aunque he de reconocer que no fui capaz de terminarlo :)))
Bikossssss
A verdade é que nunca lin nada de Paul Auster, pero acabo de darme de conya que debería facelo.
Un bico.
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