sábado, 30 de junio de 2007

Cualquier lindo es el día para recordar




Y mi tercer año de carrera llega a su fin. No se lo que me espera para el próximo y último. No se cuánto me crisparé viendo profesores inútiles y asignaturas que no valen para nada. No se cúantas juergas me correré. Si conseguiré cumplir mi idea de salir una semana seguida. No tengo ni idea de hasta donde llegará mi desesperación con los hombres. Tampoco si haré nuevas amistades o seguirán evolucionando las recientes (que espero que así sea).
Eso sí, continuaré recorriendo las plazas y calles de Santiago. Viviendo "momentos Quintana" y "momentos os quiero. Más y mejores. Porque esto se acaba y no sabemos lo que vendrá después. Si acabaré en algún otro lugar estudiando otra carrera o haciendo un máster o "martes". Como dice mi padre: el Erosky sempre che quedará ao lado da casa.
Ahora pienso: ¿Qué sería de mi si no me hubiera ido a la capital? Seguiría en Sada, en mi mierda de pueblo, asqueando a la gente que en él habita y deprimiéndome por no haber pensado mejor las cosas. O qué sería de mi si no hubiera reclamado el examen de Filosofía de selectividad. Probablemente no hubiera entrado en Periodismo. Acabaría filosofando...
Supongo que también haría buenos amigos (o no, quien lo sabe), pero no serían como los de ahora (o sí, quien lo sabe). No beberían licor café, no nos emborracharíamos "coma cans", no serían uns penquiños. Ni tampoco "os mellores". O sí. Quien lo sabe. A lo mejor preferirían el Derby a El bar de Luis. Quizás no subirían en las tarimas de los pubs y discotecas. Lo más seguro es que, de pequeños, no verían "Chopi La Princesa" ni tendrían un sofá como novio. Incluso podrían decirme qué hay en el tema cuatro y estar contentos con todos los tipos de examen. O no. Casi seguro que no me regalarían flores con raíces, ni viviría con ellos momentos etereos. Pero a lo mejor sí. También iriamos al cine cuan lesbianas, hinchándonos a palomitas de maiz y escucharíamos sabias apreciaciones y frases estelares. Puede que a mis amigos no les gustaran los croissant o que la cafetería de la faculad los tuviera menos ricos. No tendriamos subrayadores grandes, pequeños o medianos. O si, pero estropeados. Y no haríamos aviones en dirección al Pombal. Ni trasladariamos un sofá por Galeras.
Definitivamente, no sería lo mismo. Para nada.
Si recapacito sobre todas estas cosas, sobre lo que sí que he vivido, me planteo otra vez una conversación que manteniamos bajo el sol de Bonaval y sé lo que no le pediría al genio: no olvidar nunca estos momentos y quedarme con el más pequeño detalle de todos ellos.

5 comentarios:

cabelodeanxo dijo...

ohhhhhhhhhhhhhhh!!!!!

Qué gran reflexión, pequeña filósofa!!!

Yo aquí en Lisboa... listo para empezar el último curso... con las maletas vacías y sin ganas de ir a la facultad...
pero eso sí...
con ganas de volver a compartir momentos con vosotras...
con ganas de seguir creciendo...
y de licenciarme con una gente tan especial en estos momentos de mi vida....
snif snif
;)

Anónimo dijo...

que sabias apreciaciones haces en este post!jejeje. Parece que se che pegou aljo desta menda.

un bikiño.

polo menos, aínda que a carreira sexa unha merda, temos unha motivación para seguir.

Anónimo dijo...

Aysssss, no olvidaremos, no te preocupes..... Seguro que el alzheimer tiene compasión con estos años de nuestras vidas!!
Bikiñossssssss

Anónimo dijo...

Vai buscando outra carreira ou pide traballo no carrefour, pero quéroche en Santiago cando volva de England, por favor.


Un placer compartir cosas contigo, aunq sea algo tan insignificante como un simple toq al mobil (el q te acabo de dar)


Un bico enorme

Laura dijo...

Con quen vou ir ao cine?????????????????????????????